OCUPAR NUESTRO LUGAR EN LA HISTORIA
María Suárez Toro
Las tres estaban sentadas en primera fila la segunda noche de la presentación del Laberinto de las mariposas en el Centro para las Artes de la Universidad de Heredia el pasado 5 de noviembre, 2008.

Cuando Rosa Parks, dramatizada por Doris Campbell, se rehusó a levantarse de su asiento, las tres quisieron aplaudir. Pero las detuvo el drama que seguía.
El personaje afro estadounidense, conocida hoy como una de las grandes figuras del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos fue llevada a la cárcel. Otras ocupan su silla y luego se cuestionaron. Pero Rosa regresa a reclamar su lugar, no sólo para sí misma, sino para todos y todas.
Son tres maestras las que forman parte del público esa noche. Todas dirigentes del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricenses (SEC). La organización que dirigen aglutina a la mayoría de maestros y maestras de escuela del país, con una composición mayoritariamente femenina y una trayectoria de lucha de 39 años desde que fue fundando en 1969.
Fanny Sequeira es una de ellas. Alas de Mariposa quiso saber el motivo de su entusiasmo con la obra. “Es impactante para cambiar estereotipos y practicas, pero sobre todo para tomar acciones porque nos interpela cuando nos pregunta luego de presentar todos los dramas: ¿Y usted qué va a hacer?”
A la pregunta sobre los dramas presentados en la obra, antes de contestar busca en el programa la foto de uno de los personajes en la obra. “Uno de los episodios que más me tocó fue la de la silla porque las mujeres vivimos en unas reglas patriarcales en la que se nos cierran muchos espacioso o se nos dificulta ocuparlos. Y Rosa dice que hay que luchar por ocuparlos. Y lo hizo hasta las últimas consecuencias. Nosotras muchas veces cedemos esos espacios, no los peleamos y los entregamos. Aunque tengamos más capacidad o más formación, los cedemos. Otra cosa que esta clara en la obra es que nosotras tenemos que apoyar a las mujeres que ocupan sus espacios.”
Glenda Muñoz Guevara es otra de las maestras. “Nosotras estamos tan entusiasmadas con la obra que queremos contratarla para presentarla este 25 de noviembre para el magisterio nacional en nuestra región nacional y nos sollo para el magisterios, sino los compañeros y compañeras de la Confederación de Trabajadores Rerum Novarum. A mi me impactó la historia de la ex de Einstein, Mileva Maric, es decir, como muchas veces se invisibiliza en intelecto de la mujer; demasiadas veces nosotras les damos los las ideas a los compañeros y ellos las apropian y se las atribuyen invisibilizado lo que una aporta.”

Elizabeth Flores dice que desde el inicio de la obra hasta su final la dramatización la mantuvo en reflexión permanente. “Es un trabajo que llama a hacer un alto en el camino y ver para donde va la humanidad y lo que hacemos para enrumbarnos. Y en eso estamos en el magisterio y en el país para ver como seguimos defendiendo nuestros derechos. La obra impacta porque te interpela para preguntarte que vas a hacer que no has hecho hasta ahora.
Las tres dijeron que si tuvieran que escoger ser una de las mujeres representadas en la obra, encogerían “la que no se levanto de la silla, esa que defendió su derecho a ocupar ese lugar; ese lugar hay que defenderlo y ella fue muy valiente” añadió Glenda. “¡Nadie se debe dejar discriminar!” añadió Elizabeth.

Esa misma noche actrices, directora y equipo de Alas de Mariposa acordaron con las dirigentes magisteriales organizar la presentación de la obra el 25 de noviembre, fecha en que se conmemora en el mundo el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Uno de los casos que también aparecen el El Laberinto de las mariposas relacionados con la fecha es el de las formas de violencia y esclavitud sexual que viene las mujeres en las guerras modernas como las de Kosovo, la antigua Yugoslavia, las mujeres en Colombia y las de las guerras no declaradas contra las mujeres con la que actualmente viven las mujeres de Nicaragua en manos de un gobierno que las persigue por defender sus derechos y las de México expresadas en los índices de femicidio o feminicidio (asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres) que han cobrado las vidas de 442 mujres entre los años 1993 y 2005 en Ciudad Juárez, en tanto que en Guadalajara, Jalisco, de 1995 a 2005 fueron 493 mujeres únicamente a mujeres entre los 15 y 45 años de edad. (Fuente: Observatorio Ciudadano del Feminicidio, México.)
El testimonio sobre las formas de esclavitud y violencia sexual que sufrieron en los conflictos armados miles de adolescentes campesinas de Corea, Japón, Indonesia, Filipinas y hasta de Holanda durante la II Guerra Mundial es caracterizado en las tablas por el personaje de la anciana Boc Dong Kim de Corea. A sus casi setenta anos de edad quien rompió 50 años de silencio en 1993 en el marco de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas en Viena, Austria para denunciar esta forma de violencia como un crimen de guerra.
El relato es dramatizado por la actriz guatemalteca residente en Costa Rica, María Alejandra Solórzano. En su país de origen, miles de mujeres indígenas han sufrido igual forma de violencia durante los 36 anos de Conflicto Armado que vivió su país entre 1960 y 1996, y que se cobró la vida de más de 200.000 personas. Ellas no han tenido que esperar tantos años para romper el silencio para nombrar los atropellos que vivieron en manos de las partes en conflicto, porque cuentan con organizaciones como Mujeres Actoras de Cambios, organización que ha investigado durante más de cuatro años la situación de las mujeres en el conflicto armado y las ha ayudado a romper el silencio y las han apoyado para denunciar, encontrar sus caminos para tratar de lidiar con la impunidad que impera sobre estos crímenes y tratar de sanar las heridas y encontrar reparación.
Y porque las “Mujeres de Solaz” como se conoce a las victimas y sobrevivientes de los atropellos como los de Boc hace mas de medio siglo, han hablado, ayudando a que la Corte Internacional Penal para enjuiciar el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y la agresión, creada en 1993 haya reconocido esas formas de violencia como crímenes de guerra. eliminar la violencia hacia las mujeres y que sirva para ocupar en firme nuestro lugar en la resistencia a esas violaciones al derecho de las mujeres a vivir en paz que constituye en una constante en las guerras declaradas y no declaradas contra la mitad de la humanidad.
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