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EL LABERINTO DE UNA PAZ DE VERDAD
por María Suárez Toro
El Laberinto de la “verdadera paz” está siendo trazado con el concurso de las mujeres k’eqchi’ en Alta Verapaz, según pudo constatar el proyecto Alas de Mariposa de Costa Rica al visitar Cobán, cabecera departamental de Alta Vera Paz para presentar la obra de teatro El Laberinto de las mariposas para más de 1,000 mujeres y sus familiares el pasado 2 de noviembre.
“Verapaz” significa eso, “verdadera paz”. Y es que la región fue conquistada por misioneros cuando los conquistadores militares de “la Castilla” nunca lograron siquiera entrar a Tezulutlán (nombre k’eqchi’ para la zona, palabra que significa “el país de la guerra”). La explotación misionera alemana posterior no fue tan diferente a la de los conquistadores españoles.
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Zoila Esperanza Mucú Caal, de Aldea Santo
Domingo Raxnam Carchí (izquierda); Herlinda
Tiul Maquin de Aldea Queex’b’ al Municipio de
San Juan Chamelco; y María Candelaria Chiquin,
de la Escuela Política Juvenil Q’eqchi’; |
Hoy día el 90.7% (679,707 habitantes según censo de 1,994 son indígenas, siendo el Q’eqchí el grupo étnico predominante, y el Pocomchí el segundo en importancia en el departamento (Santa Cruz, San Cristobal, Tamahú y Tactic).
El 9.3% (69,694 habitantes) es población no indígena. La población en su mayoría (84%) se localiza en el área rural, mientras que el 16 % habita en el área urbana.
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Sin embargo, según el Informe del 2009 del Procurador General de Guatemala publicado por el Diario La Hora (Loarca el 06/02/09) Alta Verapaz presenta altos porcentajes de pobreza: 78.8% de pobreza general y 43.5% de pobreza extrema; 77% de mujeres viven en pobreza general.
Seis municipios de este departamento registran actividad minera, siendo ellos, Cobán, San Juan Chamelco, Santa María Cahabón y Tactic, se extrae plomo, zinc y plata, es importante señalar que el departamento es el dónde se empezó la extracción de petróleo y la explotación minera amenaza todos los ecosistemas y los sistemas indígenas de la zona y persiste la amenaza de una presa hidroeléctrica.
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La resistencia organizada del pasado de la conquista es evidente en la actualidad. La “guerra” pacífica del pueblo k’eqchi’ después de los Acuerdos de Paz se palpa en una región devastada por la guerra y por la discriminación, explotación y la exclusión del las grandes mayorías. Migraron forzosamente durante la guerra y al su retorno cuentan con escasas tierras para producir.
En Cobán se dio la primera masacre múltiple el 29 de mayo de l978 frente al pueblo quechi. Encabezaba una marcha MAMA MAQUIN, una abuela, porque se pensaba que no tacarían a una anciana. Ella es un símbolo de lucha. Ella, junto a cien mas fueron asesinados por el ejército que les tendió una emboscada cuando llegaban a recibir respuestas a la municipalidad de PANZOS en la lucha por la tierra Los responsables del ejército sigue en la impunidad.
Según una de las organizadoras de la actividad del 26 de noviembre, “La reconstrucción material y espiritual del país es fundamental. Hay que reconstruir la esperanza de los pobres. Hay que reconstruir el tejido social, poniendo las bases para una convivencia digna y justa para todas y todos. Hay que promover una reconciliación práctica entre las partes y sectores que hasta ayer fueron beligerantes. Y una manera de hacerlo es convocando a las comunidades a capacitarse y organizarse en torno a problemas básicos de supervivencia, que implica a todas las personas. Especial énfasis en los problemas de inequidad de género, ya que las mujeres, sobre todo las indígenas, son triplemente marginadas: Por ser mujeres, por ser pobres y por ser indígenas.”
La violencia contra las mujeres en la región atenta contra sus derechos y su desarrollo. De acuerdo la agencia de prensa CERIGUA (29/19/09) la Defensoría de la Mujer Indígena (DEMI) en Alta Verapaz reportó que en lo que va del año han recibido 521 casos se violencia contra la mujer, con prevalencia del delito de negación de asistencia económica y el requerimiento por la vía judicial a quienes han dejado de cumplir con hacer efectiva esta obligación. A decir de Esperanza Xoná, de la unidad social de la DEMI, del 1 de enero al 4 de septiembre se recibieron 162 casos de pensión alimenticia, 110 procesos por la vía judicial por el atraso de los obligados, en 90 de los casos las mujeres recibieron apoyo psicológico. De acuerdo con la entrevistada, también se reportaron 79 procesos para el reconocimiento voluntarios de hijos e hijas y 25 procesos por violencia intrafamiliar. Finalmente, Xoná enfatizó que muchas mujeres han solicitado información sobre las acciones inmediatas en caso de incesto, sin embargo cuando son orientadas y se les informa sobre las penas que pueden recaer en los victimarios, muchas de ellas sienten temor y prefieren guardar silencio.
Las mujeres son mayoría, tanto en los cargos de dirección como en entre los miembros de las organizaciones y cooperativas que han creado. Hablaron en la actividad cuatro de ellas y esa fue la fuerza del acto de conmemoración del Día por la Eliminación de la violencia contra las mujeres el 25 de noviembre iniciado por los legendarios tambores de Sandra Morán al ritmo del poema musicalizado de Hilda Morales, “Dolor Histórico”.
Elena Caal Hub, joven k’eqchi’quien es la coordinadora regional de SEFCA tradujo para Sandra Sánchez de la misma organización quien dijo al público que la conmemoración del Día es relevante porque “en Guatemala ya hay un dato de más de 4,000 femicidios desde el 2000 hasta el presente y solo el 2% ha llegado a juicio”. Añadió que hay más de 98,000 denuncias en el Ministerio Público, de los cuales tan solo el 3% ha llegado a las cortes. “Aún teniendo estos datos hay dirigentes que dicen que no existe la violencia contra las mujeres, cuando esta es una realidad que atraviesa las mujeres indígenas, mestizas, todas nosotras!” Hizo un llamado a parar la violencia contra las mujeres juntas “para demostrar que cuando nos organizamos podemos lograr lo que queremos.”
María Candelaria Chiquin, de la cooperativa Chirrepec, Cobán, trabaja en el Institución SEFCA y es representante de la Escuela Política Juvenil Q’eqchi’. La cooperativa fue creada en el 1997 después de los Acuerdo de Paz hizo un llamado a la Secretaría Presidencial de la Mujer y a la Defensoría de las Mujer Indígena a cumplir su papel en el apoyo que brindan en la región. “Hoy venimos a decirle al mundo que estamos organizadas para unir nuestras fuerzas en nuestras luchas, para apoyarnos en esta lucha contra la violencia.”
Zoila Esperanza Mucú Caal, de Aldea Santo Domingo Raxnam Carchí, representante legal de la cooperativa integral de consumo “las Triunfadoras” dijo que el derecho de las mujeres indígenas es a participar y a opinar “para lo cual tenemos que superar la vergüenza, el miedo y las actitudes de la sociedad.” Acotó que demasiadas veces las mujeres indígenas desconocen sus derechos “pero es participando y opinando que los conocemos.”
Herlinda Tiul Maquin de Aldea Queex’b’ al Municipio de San Juan Chamelco afirmó la necesidad de la participación política de las mujeres.
La función de la obra de teatro tuvo limitaciones en Cobán. El factor principal fue la alta movilización de las comunidades que un número de personas rebasó todas las expectativas de las organizadoras y del elenco de la obra, realizado en un local que resultó pequeño, aunque albergó casi mil personas. El sistema de sonido al no ser de buena calidad no dio ”la cobija para tanta gente”. Y las personas que estaban al final del salón se perdieron la interpretación de las actrices, aunado a esto, la limitación del idioma, para quienes estuvieron lejos del escenario. El elenco no habla el lenguaje de la comunidad y el sonido no se prestó para poder traducir.
Hemos aprendido en Alas de Mariposa que cuando la obra no habla el idioma del público es mejor presentarla a grupos pequeños que puedan ver bien la actuación y con quienes se puede procesar e intercambiar posteriormente, como se hizo en otros lugares.
Pero valga la gran movilización de las organizadoras porque la presentación de la obra sirvió para escuchar la fuerza de las jóvenes dirigentes que hablaron sobre la violencia y la necesidad de las mujeres de participar políticamente en sus procesos comunitarios y nacionales.
Y la obra, aún con sus limitaciones, tuvo una receptividad casi “por arte de magia” o tal vez por la magia del teatro… como siempre pasa en El Laberinto de las mariposas.
La receptividad de la población mixta de mujeres, hombres y niñez fue positiva. Serafina Yok Caal dijo al finalizar la misma que la obra traía un mensaje muy especial que dice que es un derecho de toda mujer decir lo que siente y lo que piensa. “Pero eso no siempre pasa, por lo que hay que dirigirse a las autoridades para que sepan que exigimos que se aclaren todos los secuestros y la matanza de mujeres.” Terminó diciendo que las artistas de la obra ya lo habían dicho: “!Para ocupar nuestro lugar hay que luchar!”
Don Leandro, anciano k’eqchi’ de la zona dijo que el teatro decía que la guerra provoca más violencia sobre las mujeres sin importar la edad. “Lo que dijo la chinita pasó aquí”, afirmó. Su referencia hacía alusión al personaje de la mujer de confort en la obra, una coreana víctima de violencia sexual por parte del ejército japonés en la II Guerra Mundial.
“El arte nos brinda la capacidad de encontrarnos con las luchas y esfuerzos de las organizaciones sociales, reforzando lo que trenza en capacidad de resistencia para poner fin a la violencia afirmando la vida” nos dice Sandra Morán.
La actividad del día fue organizada por el Colectivo Artesana y por Servicios Ecuménicos de Formación Cristiana en Centroamérica (SEFCA) en el marco del 25 de noviembre y las actividades del Lanzamiento Regional de la Campana de las Naciones Unidas “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres.
El Colectivo ARTESANA, una organización que impulsa acciones institucionales que contribuyen a la organización de mujeres y al movimiento de mujeres. Incide en el Estado para que se creen y se apliquen políticas públicas en la prevención del delito de mujeres, a favor de los Derechos de Mujeres Privadas de Libertad y cese la discriminación social en contra de esta población, así como contribuye al reconocimiento, respeto y ejercicio de los derechos de las mujeres a través del arte, el deporte y otros medios creativos. Realiza formación de Mujeres feministas, artistas, promotoras de arte y deportistas.
SEFCA, Servicios Ecuménicos de Formación Cristiana, es una organización que ofrece espacios de educación popular en Centroamérica, desde hace más de una década. Es una ventana para el encuentro, para la esperanza; para visibilizar el camino recorrido, y para acompañar nuestros pasos hoy. Como resultado de este trabajo, actualmente ya están legalizadas y con su propia personería jurídica dos Cooperativas Agrícolas Integrales, Utz Kaslemal en Chichicastenango (Quiché) y Nueva Esperanza, en Santiago Sacatepéquez. En Alta Verapaz también están legalizadas dos Asociaciones Indígenas de Desarrollo Comunitario. Desde hace casi una década, SEFCA ha desarrollado un trabajo de capacitación y organización comunitaria con unos 50 grupos de 4 departamentos: Alta Verapaz, Quiché, Chimaltenango y Sacatepéquez.
La gira de El Laberinto de las mariposas en Guatemala fue posible gracias a la organización y movilización de las mujeres y sus organizaciones y el apoyo de UNFPA y UNIFEM para la participación de las mujeres de la sociedad civil en el Lanzamiento Regional de la Campaña “Únete”.
Para más información ir a www.finalaviolencia.radiofeminista.org y a www.alasdemariposa.org
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