GUARDIANAS DE LOS LABERINTOS
8 de noviembre, 2008
Maria Suárez Toro
Estiraba todos los deditos de sus manos como queriendo atrapar el embrujo de las crisálidas en el escenario, las luces inteligentes que complementaban la luz de las actrices en su paso por cada escena y los vaporosos vestidos blancos que bailaban su propia danza cuando las cuatro actrices se movían al ritmo del laberinto que ellas – las guardianas de la historia - iban tejiendo en la trama de la obra.

Ella es Ifé, la hija de la afro-costarricense Sasha Campbell. Tiene apenas media década de edad. La obra que ella presenciaba el pasado 6 de noviembre es El Laberinto de las mariposas. Es su última presentación en Costa Rica antes de viajar a Sudáfrica donde también será presentada a un público internacional en el Foro de Mujeres "El Poder de los Movimientos"
Una tras otra fueron apareciendo ante sus ojos los personajes que observaba atenta. Recorría con la vista una y otra vez cada elemento del sencillo pero elaborado escenario diseñado por Pilar Quirós. Una discreta silla colgada al fondo. Cinco pupas. Una especie de red colocada en el suelo. Todo estaba allí mismo, para que las actrices nunca abandonaron las tablas en el entre medio de cada una de las seis escenas. Cuando desaparecían del escenario, se metían en las grandes pupas. Allí se cambiaban de vestuario, apenas añadiendo una que otra pieza de ropa que identificaba cada personaje proveniente de casi todos los incones del mundo: Asia, Europa, África, América Latina y Estados Unidos.
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Pero sucedió que Ifé se asustaba cada vez que una de las actrices se le desaparecía. Sus manos se hacían un puñito. Y cuado regresaban a escena las actrices, su semblante cambiaba y sus manitas celebraban la reaparición, moviendo sus deditos como queriendo atraparlas para que no se le fueran o tal vez queriendo alzar vuelo con ellas.
Toda ella se transformaba en una celebración. Y volvía a angustiarse cuando alguna se metía en la pupa pero volvía a su fiesta cuando reaparecía.
Así es la trama de la obra que como dice la actriz guatemalteca Alejandra Solórzano al iniciar la obra, se desarrolla en “el lugar donde se cuentan las historias que no fueron contempladas por la historia… ¡Tantas historias sin contar!”
Una de ellas es la de Rosa Parks, dramatizada por una tía de la niña, Doris Campbell. Aparece en escena como Rosa Parks. Se rehúsa a levantarse de su asiento en el bus. Es 1955 en el Sur de los Estados Unidos. Las leyes segregacionistas dictan que una persona "de color" debe dejarle su asiento a cualquier persona "blanca'' que entre en el bus.
Pero además “ella” - la negra – es mujer y “el”, el blanco es hombre. Doble es la transgresión cuando Doris se queda sentada consciente de lo que hace y sabiendo lo que le espera. "Puedo ir a la cárcel – se dice a si misma como hablando con su clara conciencia de lo que hace. Punto seguido mira al público diciendo “fui a la cárcel." El chofer del bus, actuado por Maria Alejandra Solórzano la baja y la manda presa.
Nuevamente Ifé sufre pues su tía se desaparece otra vez en una de las crisálidas. Mientras tanto las otras guardianas en la actuación de Raquel Hernández y Maria Fernanda Campos juegan sillas musicales turnándose para ocupar la silla. La niña se alegra.
Rosa reaparece al salir de la prisión. Su acción ha desatado el efecto mariposa. El lugar en la silla de la historia es de todos… y de todas. Ellas juegan sillas musicales, Doris incluida esta vez. En ese momento se baja de la falda de su madre donde había permanecido sentada y, como si fuera parte de la historia que observa, se sienta en su propio lugar. Su guardiana la sigue colocándose a la par de la hija.
Parece un juego con la historia. Es un juego con la historia. Apenas dos noches antes en el estreno de la obra, justo cuando Rosa Parks dice que “hay sillas que para ocuparlas hay que luchar”, los medios del mundo anunciaban que Barack Obama había ganado las elecciones en Estados Unidos. El efecto del vuelo de Rosa la mariposa no se detuvo en el tiempo. El mundo entero se ha lanzado en celebración de lo que la obra destaca en la viva voz de una de las máximas figuras de los derechos civiles, Rosa Parks cuando dice que ocupó su lugar porque “lo que se necesita es un cambio de conciencia.”
Esa noche por primera vez en la historia de los Estados Unidos un afro-americano ganó el escaño de la presidencia de ese país y lo hizo bajo la promesa de un gran cambio, respaldada por la esperanza de un movimiento que quiere construir ese giro de la historia.
Ahora, todas, todas las personas que quieran trascender su condición de género, etnia y lugar asignado, vamos a tener que ser guardianas de esa historia para que Ifé nunca desaparezca.
Para que más bien el cambio que lograron Rosa, Obama y todos los movimientos que los apoyaron, la incluya. Que contemple sin retrocesos a una niña que sabe que así como aparecen pueden desaparecer, si no nos convertimos en la continuidad de las luchas por estar con voz y silla propia en la historia.
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El Laberinto de las mariposas es una obra de teatro de la dramaturga y directora Ailyn Morera, patrocinada por el proyecto Alas de Mariposa con la participación de dos grupos de teatro en Costa Rica, Teatro 50 al Sur y el Grupo de Teatro Archipiélago.
Además de Rosa Parks, entre los personajes de destaca "Lucy", uno de los restos más antiguos encontrados en su momento en 1974, narra el aporte del cuerpo de las hembra a la evolución de las especies. Otra es Mileva Maric, matemática, física y primera esposa de Einstein, quien contribuyó en su trabajo ganador del Premio Nóbel pero nunca fue reconocida. "Molly" es un personaje ficticio, un micro-chip que nos dice como es la vida de una ama de casa que toma decisiones. Boc Dong Kim de Corea narra su testimonio sobre la esclavitud sexual de las mujeres en la II Guerra Mundial. El personaje latinoamericano es una tejedoras maya que en el libro en el que se basa la obra está representada por ;a guatemalteca Francisca Álvarez presentando una cosmovisión integrativa de una resistencia al paradigma de la exclusión, la división del mundo en mitades desiguales y el control.
Desde el martes por la noche circula un mensaje de texto a millones de celulares que dice: "Rosa se sentó para que Martin pudiera caminar, para que Obama pudiera correr (hacia la Presidencia), para que nuestros hijos pudieran volar". La emoción de la comunidad afroamericana es indescriptible.
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